Manises es un municipio de la Huera de Valencia, se extiende al margen derecho del río Turia (límite septentrional del término) y está accidentado en el sector
occidental por los primeros montes que dominan la plana aluvial del Turia.
La agricultura es predominantemente de secano: algarrobos, oliveras y
pequeños sectores de viña y almendros. El regadío aprovecha el agua del Turia a
través de la acequia de Manises.
La actividad económica principal es la industria, centrada en la cerámica,
que tiene una importante tradición desde la Edad Media (Cerámica de Manises),
la cual resurge con fuerza en la segunda mitad del siglo XIX. En 1917 fue
creada la Escuela de Cerámica que incluía el estudio de esta actividad en sus
diversas variantes: cerámica artística, porcelana y azulejos. Predomina la
pequeña empresa.
La actividad industrial comportó un fuerte incremento de la población, que
se triplicó en el siglo XIX y se ha multiplicado por 6 en el XX. En la
actualidad la población ronda los 26000 habitantes.
La ciudad se encuentra a la derecha del Turia, en el extremo oriental del
término, sobre una pequeña colina y frente a Paterna, al otro lado del río. Se extiende de oeste a este, siguiendo el curso del
río, y en el último ensanche se unió a Quart de Poblet. Los sectores industriales se concentran al este y norte del núcleo
urbano, cerca de la estación del ferrocarril de Valencia a Liria. La iglesia parroquial (San Juan Bautista) fue edificada entre 1734 y
1751; el altar mayor había pertenecido al convento de la Merced de Valencia.
Antigua alquería islámica, fue donada en 1238 por Jaime I a Artal de Luna, y en
1307 fue vendida a Pere Boïl y se convirtió en centro de la baronía de Manises.
Fue lugar mixto de cristianos y moriscos entre los años 1602 y 1609 en una
promoción de 150 hogares cristianos y 50 moriscos.
El 22 de diciembre de 1924 recibió del Rey Alfonso XIII el título de
Ciudad. Además de diversos hallazgos de época romana, dentro del término hay un
acueducto construido en aquella época nominado dels Arquets. En el extremo
occidental del término, en la ribera del Turia, hay una estación potabilizadora
del agua de Valencia. El municipio comprende además los caseríos de la Presa y
la Cueva y el barrio de San Francisco.
El aeropuerto de Manises, al servicio de la ciudad de Valencia, está situado al oeste de la aglomeración urbana, dentro del término de
Manises, a unos 8 kilómetros del centro de la ciudad. Comparte la actividad
comercial con las instalaciones de la base militar aérea de Manises, en la
actualidad desmantelada. Tiene todas las instalaciones aeroportuarias modernas
y un radar situado en Pinedo, cerca de la Albufera de Valencia. Actualmente está dotado de los últimos
avances en sus instalaciones de acogida de viajeros y de movimiento de
mercancías.
Aunque probablemente Manises estuviese habitada desde los tiempos más remotos,
lo único que sabemos es que los romanos construyeron una importante obra para
llevar agua a Valencia. Después vinieron los árabes, siendo estos los creadores
de nuestra ciudad y los originarios de nuestras tradiciones. Los 500 años que
aproximadamente ocupa este período, fueron suficientes para que Manises, su
casco urbano, su término, su agricultura, y su industria cerámica, tuvieran un
nivel tan importante, como para que Jaime I, se lo otorgara como premio a uno
de sus mejores hombres, don Artal de Luna, uno de los "Rich-homs de
natura" que le acompañaban.
Y es esta donación, registrada en el Libro del reparto, lo primero cita que oficialmente se
conoce de Manises "1237. Artallus de Luna. Alquerian de Paterna et de
Manizes, VII idus Julil" (7 de julio de 1237).
Una de las principales razones de la importancia de Manises es su industria
de la cerámica: sus formas, motivos, colores y modos de cocción, son de origen
árabe, y hasta bien entrada la baja Edad Media, no pasó a manos de cristianos,
que la enriquecieron con su trabajo y experiencia.
Entrado el siglo XV, era una ciudad de un centenar de hogares, pero su fama
había trascendido, no sólo a los límites de Valencia, sino al resto de los
reinos peninsulares, e incluso a Europa. La razón es la técnica de la Cerámica
Dorada, que era considerada una maravilla.
Estas obras de reflejo metálico suponen la creación de una producción que
alcanza las más altas cuotas de calidad logradas por la cerámica española.
Dos razones principales son la causa de la decadencia cerámica de Manises,
el comercio se desplaza del Mediterráneo al Atlántico con América. Y el reinado
de los Austrias, dinastía con gustos muy distintos al arte hispano-morisco.
Toman el relevo Talavera y Sevilla, que incorporan a su cerámica la policromía
y la moda renacentista.
A principios del siglo XVI, los azulejos de Manises tuvieron mucho éxito comercial, sobre todo los de
tipo heráldico. En el siglo XVII toda la azulejería valenciana tuvo un
importante auge.
La cerámica que era de uso popular, será sustituida por la porcelana y
sufrirá un golpe tan duro que no se recuperará hasta el siglo XX.
El principio del Siglo XX trae consigo un estilo totalmente
nuevo, el modernismo, que aportó a la cerámica la consideración de elemento
ornamental de primer orden. Hasta ese momento el azulejo era usado para enlosar
o en zócalo, ahora se utilizará en fachadas embelleciéndolas con su rica
policromía. Esta batalla ganada por la cerámica, perdura hasta nuestros días, y
el uso tanto industrial como artístico tiene un gran desarrollo.
Por último hay que destacar dos hechos fundamentales en el resurgir de
nuestra cerámica, primero la creación en 1914 de la Escuela de la Cerámica de
Manises, fundada por Vicente Vilar David (Ingeniero Industrial por la escuela
de Barcelona, tte. alcalde con Primo de Rivera), y en segundo lugar la
inauguración en 1969 del Museo Municipal de la Cerámica, rehabilitado y
ampliado en 1989, a través del cual se manifiestan el pasado y el presente de
la industria y el arte manisense.
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